jueves, 19 de marzo de 2026

Glaciares

Como cada año, desde 2022, coincidiendo con el comienzo de la primavera, el 21 de marzo se celebra el Día Mundial de los Glaciares, una efeméride establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas para concienciar sobre la rápida desaparición de las masas de hielo y su impacto en los recursos hídricos mundiales.

Los glaciares son los centinelas helados de la naturaleza, vastos ríos de hielo y nieve que esculpen la Tierra, testigos silenciosos del paso del tiempo y de los cambiantes ritmos de nuestro planeta… Contienen aproximadamente el 69% del agua dulce del mundo y actúan como reguladores naturales del ciclo del agua, resultando esenciales para mantener los ecosistemas de la Tierra.

Sin embargo y especialmente de un tiempo a esta parte, debido al calentamiento global y las emisiones de gases de efecto invernadero, los glaciares están retrocediendo a una velocidad sin precedentes, lo que genera escasez de agua, aumento del nivel del mar y un probable incremento de desastres naturales tales como inundaciones o deslizamientos de tierra.

Si todos los glaciares se derritieran, el nivel del mar podría subir aproximadamente 70 metros, loque ya de por sí debería de alertar a los dirigentes mundiales para que se pongan de acuerdo y aborden el problema con la suficiente seriedad para evitar que, en un futuro cada vez más próximo, se pongan en peligro los ecosistemas, los medios de vida humanos y la economía mundial. En definitiva, la celebración del Día Mundial de los Glaciares busca, como fin último, que actuemos cuanto antes para preservar el papel vital de los glaciares en el sostenimiento de la vida en la Tierra para las generaciones venideras.

Por supuesto no se trata de alarmar, ni de radicalizar a la población, pero sí se hace necesario que los gobiernos y las organizaciones supranacionales, destinen esfuerzos y recursos a la investigación y la adopción de medidas, encaminadas principalmente, a prever y evitar futuras situaciones catastróficas.

El problema no es menor… El rápido derretimiento de los glaciares groenlandeses podría llegar a detener la vital corriente del Golfo, reguladora del clima en el Atlántico Norte, lo que provocaría un notable incremento de lluvias con graves inundaciones en algunas zonas y, por el contrario, severas sequías en lugares que, en la actualidad, se consideran húmedos y verdes.

Y en el caso anterior, los efectos no se limitarían únicamente al Atlántico Norte, sino que también afectarían al hemisferio sur, pudiendo llegar a convertir a la Amazonia en un erial…

Es difícil averiguar si aún estamos a tiempo, no ya de revertir el proceso, si no de tomar medidas concretas que puedan adelantarse a los, más que posibles, cambios climáticos… Hablamos de los desplazamientos poblacionales, las hambrunas, la aparición y contagio de enfermedades… en definitiva, un nuevo mundo para el que, nos tememos, no nos estamos preparando…

De ahí la importancia del Día Mundial de los Glaciares, una efeméride que, al menos una vez al año, pretende ser un aldabonazo en las conciencias y un recordatorio de que el tiempo corre en nuestra contra… De que nos pongamos en marcha depende nuestra propia supervivencia.                                                                                                                                                                                                                      Ángel Alonso

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