Si les parece que ahora mismo estamos viviendo tiempos convulsos y que el futuro inmediato será mucho más estable y predecible, ya desde ahora les digo que abandonen toda esperanza.
Es muy posible que el mundo sea hoy más peligroso que en cualquier momento de la Guerra Fría y la inestabilidad no sólo viene por causas militares o económicas, sino que, en sí misma, es un claro síntoma de la decadencia de las estructuras tradicionales, que hasta ahora habían funcionado y la dificultad para establecer un nuevo orden más razonable… Como dijera el filósofo italiano Antonio Gramsci: "Las crisis se producen cuando lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer”.
El argumento de la película no es nuevo. En realidad, se trata de una actualización de “El Gran Juego” popularizado por el escritor Rudyard Kipling, en su novela “Kim” y que se refería a la rivalidad entre el Imperio Ruso y el Imperio Británico en su lucha por el control de Asia Central y el Cáucaso… El Imperio Británico buscaba expandir el Imperio Indio y proteger sus intereses allí, mientras que el Imperio Ruso quería un acceso al Océano Índico y a las riquezas minerales de Asia Central… Aquella disputa, que duraría desde 1813 hasta 1907, se apaciguaría con el avance ruso en el Asia Central y el británico en el norte de la India, acercando las fronteras de los dos imperios en la región del Pamir y disponiendo la independencia de un “estado tapón” que evitar compartir límites… Afganistán.
Avanzamos inevitablemente hacia otra era bipolar, con Estados Unidos y China, como nuevos líderes mundiales, en la que el resto, aún con las piezas desparramadas y más después de “la patada al tablero” de Donald Trump, deberán de manejar sus opciones y, tarde o temprano, decidir en qué bando de la partida se sitúan. Y tendrán que estar muy atentos porque la lucha por el poder geopolítico ha comenzado a liberarse de las restricciones terrestres y ya se proyectan hacia el Espacio.
Europa entera, Ucrania incluida… Canadá, Groenlandia, Japón y Corea del Sur… incluso Taiwán… están a verlas venir. Todavía no se han hecho a la idea de que todo ha cambiado y, por supuesto, aún no tienen claro cómo reaccionar… Lo que pone de manifiesto el nivel de la actual generación de gobernantes.
Y es una lástima porque, como dijera el que fuera canciller alemán, Olaf Scholz: "Las crisis mundiales... solo pueden resolverse conjuntamente, mediante la cooperación internacional”.
Pero para ello hay que tener nivel… y voluntad. Ángel Alonso

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