Lo dice Neil de Grasse Tyson, sucesor de Carl Sagan y uno de los astrofísicos y divulgadores científicos más influyentes de la actualidad… "El universo no tiene la obligación de tener sentido para nosotros…"
La realidad física opera independientemente de las expectativas humanas, pero somos polvo de estrellas y basta con asomarnos al cielo nocturno para que siempre nos asalte la misma inquietud… ¿Estamos solos en el universo o no lo estamos? Y las dos respuestas resultan igual de terroríficas.
Según los cálculos más recientes, obtenidos a través de modelos matemáticos y los datos aportados por los modernos telescopios, se estima que, tan solo nuestro universo observable podría albergar dos billones de galaxias… es decir, dos millones de millones de sistemas masivos compuestos por miles de millones de estrellas, planetas, gas, polvo interestelar y materia oscura, todo mantenido unido por la fuerza de la gravedad.
Eso en el universo observable que, se estima, sería una esfera con un diámetro de unos 93.000 millones de años luz; porque lo que se piensa del universo total es que podría ser infinito… Y por aportar un último dato, se calcula que, de media, cada galaxia, contiene unos cien mil millones de estrellas.
Y, de pronto, aquí nos descubrimos nosotros, criaturas de un planeta al que hemos llamado Tierra, orbitando una estrella de mediana edad, localizada en la periferia de una modesta galaxia, a la que conocemos como La Vía Láctea.
Y después de esta abrumadora retahíla de datos, volvemos a hacernos la pregunta del principio… ¿Estamos solos en el universo o no lo estamos?
Pues, ¿qué quieren que les diga? Con mi limitada e imprudente mente humana me atrevo a decir que es imposible que, al igual que en la Tierra, la vida no haya surgido también en una cifra inimaginable de otros planetas repartidos por los recovecos y rincones del universo observable y el total que, recordemos, es infinito.
Otra cosa es cómo sea esa vida alienígena y qué increíbles caminos haya podido seguir la evolución en cada circunstancia y, de todas ellas, cuántas han podido alcanzar la consideración de vida inteligente… Luego está el grado de desarrollo de esas supuestas civilizaciones y, también, el nivel tecnológico de las mismas… A lo que habría que añadir las inconcebibles distancias siderales que nos separan y la gran dificultad que supone la propia búsqueda, la localización, el análisis confirmatorio y la decisión para destinar medios, recursos… y el esfuerzo y sacrificio de varias generaciones para contactar, sin ninguna garantía, con una supuesta civilización o viajar a un planeta extraño, perdido en un lugar recóndito del universo.
Esto hace que, científicamente, los supuestos contactos con civilizaciones extraterrestres o el viajar a planetas remotos, al menos ahora mismo, sigan restringidos al entorno de la ciencia ficción… Pero, ¿quién sabe?
Es lección aprendida que la imaginación humana no es solo fantasía, sino un precursor de la realidad y, como dijera el célebre Julio Verne: "Todo lo que un hombre es capaz de imaginar, otros hombres serán capaces de realizar".
El futuro se percibe apasionante… Ángel Alonso

No hay comentarios:
Publicar un comentario