jueves, 23 de abril de 2026

Día de la Tierra y Día del Libro

Dentro de las celebraciones internacionales, de las que, todos los días, siempre cae alguna, esta semana hemos tenido dos de las que deberíamos de tener marcadas en el calendario… Las dos son de concienciación y en las dos deberíamos de ser más participativos… Debido a la actual situación geopolítica, una ha pasado más desapercibida, pero la otra, para alivio de nuestra sociedad, goza de muy buena salud.

Conocido como Día Internacional de la Madre Tierra, desde 1970 se viene celebrando, cada 22 de abril, con el objetivo de concienciar a personas y Gobiernos, sobre la necesidad de proteger el planeta y sus seres vivos, prestando especial atención a los efectos de la contaminación, la protección del medio ambiente, la conservación de la biodiversidad o la escasez de agua potable… Con la idea de sensibilizar y alertar sobre un aspecto concreto, cada año las Naciones Unidas sacan un lema… El elegido para la edición de 2026 ha sido: "Nuestro Poder, Nuestro Planeta". 

La campaña detrás del lema se enfoca en la capacidad de las comunidades, ciudadanos y empresas para liderar el cambio ambiental, más allá de las decisiones políticas o administrativas. Se trata, no sólo de concienciar, sino también de movilizar ante la actual situación, que es muy compleja.

A estas alturas a nadie se le escapa que la principal causa de la permanente agresión contra nuestro planeta deriva de la superpoblación humana que nos ha convertido en una plaga planetaria, capaz de alterar cualquier ecosistema e, incluso, acabar con los recursos y la biodiversidad de toda la Tierra.

Concienciación y responsabilidad puede que sean un buen comienzo, pero ha llegado la hora en la que urge tomar medidas a nivel global y dotar a los Gobiernos de planes de acción, a medio y largo plazo, que permitan frenar y, si fuera posible, revertir el deterioro del planeta.

La otra jornada de concienciación de la semana ha sido la celebración del Día Internacional del Libro que desde 1995 e impulsada por la UNESCO, se celebra cada 23 de abril y que, entre sus principales objetivos, están fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual.

Llegados a este punto tengo que decir que, al menos para mí, esta jornada es una fiesta… Confieso que el deambular por alguna de las múltiples ferias de libros que se organizan y la mera contemplación del trabajo solitario del escritor, materializado en una atractiva pila de ejemplares recién distribuidos por la editorial, lista para ser vendida a los impacientes lectores, tras ser dedicada y firmada por el autor, es una imagen tremendamente sugerente que, sin duda, esconde el anhelo, nada subconsciente, de verme alguna vez como protagonista de la misma escena.

Reconozco que mi inquietud por escribir una novela es cada vez mayor, al tiempo que también crece el número de los que opinan que, “¿qué necesidad hay?” o los que dicen, “¿qué culpa tienen los árboles del Amazonas?” Y, por ello, me pregunto, ¿qué fue lo que movió a los grandes, y no tan grandes, escritores a escribir su primer libro?

Supongo que cada uno tendría sus causas y razones, como también diversa fue la temática de cada uno. Creo que, en mi caso, el deseo de, algún día, escribir mi primera novela nace de la necesidad de contar una apasionante historia, surgida del registro de la imaginación, guarnecida con el bagaje personal de la experiencia, aderezada con el aliño del corazón y servida con ese punto de condimentación que solo es capaz de dar el espíritu…

Es muy posible que la necesidad me venga por el deseo de embarcarme en una gran aventura imaginaria, al margen de la realidad cotidiana, rodeado de los personajes que sea capaz de crear, yendo hacia un destino incierto, tras sortear un sinfín de peripecias… Lo mejor es que, para vivir esta experiencia, no hacen falta billetes de avión, ni solicitar visados, ni tampoco un importante desembolso económico… En realidad, hoy en día, nos basta con un ordenador, una mesa y una silla, a ser posible cómoda, todo ello convenientemente instalado en una habitación, más o menos tranquila… Y, eso sí, con una gran papelera a mano porque, como dijera Hemingway, es el primer mueble del estudio del escritor, y, sospecho que, en mi caso, tendría que ser muy grande…

¡¡Feliz Día Internacional de la Madre Tierra y feliz Día Internacional del Libro!!

           Ángel Alonso

No hay comentarios:

Publicar un comentario