En una ocasión como ésta hubiera preferido hablar de cualquier cosa, elegida al azar, entre mil temas distintos… Pero estamos consternados por la pérdida de nuestro querido amigo y compañero, Sergio Hanquet, histórico del equipo de Objetivo La Luna, en donde participó asiduamente hasta enero de 2024, con su sección “Mundo Marino”.
Sergio falleció el pasado lunes 9, a bordo de su barco, en el que había salido a bucear en aguas al sur de Tenerife. Tras ser avistado a la deriva, y cuando se consiguió llegar a él, ya nada se pudo hacer por salvarle la vida…
Aunque los indicios apunten a algún tipo de infarto, edema pulmonar o algo así, lo cierto es que los resultados definitivos de la autopsia, aún no se conocen, pero suponemos que pronto se sabrán y lo más probable es que confirmen lo que, desde el primer momento, se ha sospechado.
Compartimos el dolor de su familia, amigos, allegados y de la gran comunidad submarinista internacional, a los que, con enorme tristeza, enviamos un abrazo muy fuerte…
Nacido en Bélgica, pero canario de adopción, la figura de Sergio llenaba mucho espacio, porque era muy grande… A veces, cuando coincidíamos, solía decirle que había dos belgas que me caían especialmente bien… uno es Thibaut Courtois, el portero del Real Madrid y el otro era él.
Siempre con las ideas muy claras, rebosante de optimismo y con una inagotable energía vital, consiguió el equilibrio perfecto entre su vocación como pastelero, de lo que vivía y le permitía la independencia económica y, con ello, la libertad para disfrutar de su gran pasión, el submarinismo… y más concretamente la fotografía submarina…
Y es que era muy raro sorprender a Sergio sin alguna cámara. No era un fotógrafo demasiado técnico, ni mucho menos sofisticado, pero sí era un “cazador de imágenes”, un fotógrafo documentalista que conocía perfectamente el medio en el que se movía, veía lo que nadie imaginaba y era capaz de meter su cámara en donde nadie había llegado jamás… Tenía el don de conseguir extraordinarias fotografías, de alto interés divulgativo, con los medios que tuviese a mano en ese momento, compensado tecnología con audacia y unas extraordinarias dotes físicas para la práctica del submarinismo.
Y buceó por casi todo el planeta… y se hizo un nombre entre los grandes de la fotografía submarina, publicando en las revistas más prestigiosas del sector… y, con mucha humildad, se hizo un gran divulgador del mundo marino, dando conferencias y escribiendo unos cuantos libros… y consiguió concienciar sobre la necesidad de proteger los mares y océanos, siempre con honestidad, independencia y sentido común, principios que mantuvo hasta su último día y que, muy posiblemente, le granjeó alguna enemistad al no dejarse arrastrar por corrientes ideológicas ni radicalismos, deseosos de sumarlo a su causa…
En definitiva, Sergio Hanquet era un buen tipo y una persona de esas que merece la pena conocer… y, habiendo compartido muchas cervezas con él, para mi pesar, nunca tuve la oportunidad de probar alguno de sus célebres y exquisitos pasteles…
Por decírtelo en términos que a ti te hubiese gustado: “Buen viento y buena mar…” Querido Sergio, descansa en paz. Ángel Alonso

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