jueves, 15 de enero de 2026

Se necesitan líderes

Iniciamos nuestro recorrido por este 2026 con un panorama dominado por la desconfianza y la incertidumbre… El mundo que conocíamos o, siendo más exactos, el mundo que conocíamos a finales de 2025 ha cambiado…  Y no sólo eso, sino que tenemos la sensación de que el mundo volverá a ser diferente la próxima semana. La actualidad parece atropellarnos a cada momento y somos arrastrados sin solución de continuidad de un sobresalto a otro.

Sin duda son tiempos convulsos que tienen su espacio garantizado en los libros de historia, y serán analizados con reposo y rigor… pero ahora mismo no resulta nada fácil mantener una visión actualizada de los acontecimientos cuando, de un día para otro, surgen crisis y conflictos nuevos en cualquier lugar del planeta.

Como decía antes, reinan la desconfianza y la incertidumbre. Lo primero porque ya no nos podemos fiar de nada ni de nadie… y lo segundo porque no sabemos qué va a pasar, no ya a medio plazo, sino que tenemos la sensación de no saber qué va a pasar mañana.

Evidentemente son muchos los factores y las circunstancias que han propiciado que lleguemos a una situación como en la que estamos, pero hay una que sobresale de las demás… El mundo adolece de una falta de liderazgo.

Es cierto que escuchamos la dichosa palabra a todas horas y que son muchos a los que se atribuye esa manida condición, pero, no nos engañemos, vivimos en un mundo de valores menguantes y principios reemplazables que, si no gustan, tienen otros…y, precisamente por eso, cada vez hay menos líderes.

En los tiempos actuales ser un auténtico líder resulta muy exigente y no todos los que se postulan para ello están dispuestos dar lo mejor de sí mismos, dejando atrás resentimientos, desavenencias o frustraciones, para construir un nuevo futuro que sea bueno para todos, labor que necesita dedicación y mucho trabajo interior para distinguir lo malo y tratar de elegir, lo mejor posible, con honestidad y transparencia, el mejor camino en cada encrucijada…

Claro que para eso es imprescindible que el líder, además de inteligencia y gestión, transpire principios y valores, que sus acciones sean previsibles y que transmita algo que, si se pierde, es muy difícil de recuperar y que se conoce como confianza.

Por definición, sólo así, con estos requisitos, se consigue la condición de líder… De otra manera, ya sería otra cosa.                                                                                                                                                                                                              Ángel Alonso

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