jueves, 11 de junio de 2026

El Espejo de la Luz

Comparto que siento un grandísimo orgullo por cómo ha transcurrido la visita del Papa León XIV a España… En medio del ambiente tóxico que nos envuelve, especialmente, en los últimos tiempos, la presencia del Papa entre nosotros ha sido como abrir las ventanas, de par en par, en una habitación viciada por un aire irrespirable.

En contraposición a toda la podredumbre que día a día, pone a prueba nuestra capacidad de escándalo, la visita del Santo Padre ha servido para que una ciudadanía ejemplar se muestre en las calles, sin miedos ni complejos, dejando en evidencia lo que la “ingeniería social” lleva construyendo desde hace años.

Frente a la división, la crispación y el radicalismo que, continuamente, se encargan de suministrarnos, como si de un fármaco de aplicación intravenosa se tratase, durante estos días hemos asistido a como millones de personas son capaces de congregarse para asistir a eventos masivos, cargados de espiritualidad, empatía, solidaridad y cordialidad, no sólo sin que se produzca el más mínimo incidente, sino que, además, sin arrojar un papel al suelo…

Inevitablemente, esto me lleva a volver la mirada hacia determinados sectores en donde la acumulación de casos de corrupción, el partidismo asfixiante y la sensación de impunidad proyectan una realidad paralela y desoladora… y, se admita o no, esta realidad también tiene sus partidarios que mantienen la capacidad de sostenerla.   

Sin embargo, algo ha ocurrido… La visita del Papa ha servido para poner a nuestra sociedad ante el espejo y lo que vemos es una imagen fragmentada. Por un lado, el espejo refleja una sociedad madura, capaz de organizarse desde el civismo y la convivencia, demostrando, a pie de calle, que los valores de la empatía, el orden y la comunidad siguen intactos…

Y por el otro lado, el espejo muestra corrupción, enfrentamiento, radicalismo, ausencia de ética y de valores, y un escenario donde las reglas que la mayoría respetan, parecen no aplicarse en algunos sectores, fragmentando la confianza en el sistema y sembrando el desapego.

Y ahora viene la gran pregunta… ¿cuál de las dos imágenes reflejadas por el Espejo de la Luz, es la real? ¿La de la sociedad que madruga, que cumple con las normas y que cree en el respeto al prójimo o la sociedad marcada por la falta de ética y los intereses ocultos?

Aunque el espejo refleje dos realidades, seguramente la interpretación más acertada es que las dos sean una sola, pero con enormes contrastes… y que la esperanza reside en que esa misma sociedad, de calidad contrastada, sea capaz de exigir de sus líderes y dirigentes que dejen de ser un reflejo deformado y empiecen a estar a la altura de la sociedad a la que dicen representar… Sólo así, al mirarnos al Espejo de la Luz, podremos ver que por fin coincidan ambas realidades… y que el resultado merezca la pena.

Indudablemente la visita del Papa, es un paso importante.                                                                                                                                                        Ángel Alonso

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